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Siempre

Aunque sabía que nunca más ibas a pronunciar mi nombre, no dolía oírte contar como fue tu primer beso. Me encantaba escuchar tus batallitas y ver como sonreías cuando alguna de ellas contenía alguna "mentirijilla".
Disfrutaba viéndote cantar, era una de las pocas cosas que aún no habías olvidado. Recuerdo perfectamente la letra, aquella que contenía palabras que te describían a la perfección. Nobleza y honradez. Nobleza no por pertenecer a ella, sino por ser una persona sin maldad alguna. Honradez por actuar siempre como tenías que hacerlo y sin abandonar tus ideales, aquellos que siempre habías tratado de inculcarnos a todos. Admirabao tu fuerza a pesar de todo. 
Hace años decías que el olvido era una forma de perdón. En cambio, tu olvido era mal. Un mal que apagó la luz de tu ser, que arrasó con tus recuerdos que nunca iban a volver. Y allí estabas, luchando contra él. Incansable hasta el final. Y junto a ti, nosotros luchando a tu lado.
Fue una una batalla larga, pero al…
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La Haine

Es difícil no odiar. Personas, cosas, instituciones. Cuando te machacan y disfrutan viéndote sufrir, el odio es lo único que tiene sentido.
Pero se lo que le hace el odio a un hombre; lo destroza, lo convierte en algo que no es, algo que se prometió a sí mismo que nunca sería. Eso es lo que quiero decir, hacer saber lo mucho que me estoy esforzando por no ceder ante el peso de todo lo horrible que siento en mi corazón. A veces mi vida parece un número de equilibrista sin red. Lo que siento choca de frente con lo que debería hacer.  Reacciones impulsivas en una carrera contra las soluciones con kilómetros de ventaja dentro de mi mente.
Cuando repaso el día, veo que la mayor parte del tiempo me la he pasado reparando los daños del día anterior. En una vida así no tengo futuro, sólo distracciones y remordimientos. Cada día es como una caja nueva, la abres, ves lo que hay dentro y tú eres el que decide si es un regalo o un ataúd.

Dulce introducción al "caos"

Vivo en un país donde amanece a la hora que tú quieras. Donde la gente baja a desayunar churros con chocolate en aquella famosa plaza en la que solíamos quedar, donde no se le da demasiada importancia al reloj, de hecho, las campanas de las iglesias fueron derrocadas porque no nos gustaba que nadie nos marcara pautas. Lo único que hacemos es vivir el momento sin pensar en lo demás. Aquí nada ni nadie es ilegal.
Vivo en un país donde se fomenta la música en directo, donde pasar por una esquina significa encontrarte a aquel señor tocando su guitarra, como cada tarde, sin saber hacer otra cosa más que sonreír. En mi país, nuestro país, nadie controla a nadie, las terrazas están abarrotadas de gente y tú y yo allí, en la misma mesa de siempre, disfrutamos de una partida de cartas mientras suena nuestra canción favorita.
Es un país donde las banderas son del color que tú quieras pintarlas. Donde las paredes están llenas de obras de arte. Donde no hay que pedir los besos y donde a la gente …

Hablando con mi cerebro

¿Cómo estás? Vengo a visitarte, hacía tiempo que no hablábamos. Siento haber estado tan ocupada, no he tenido el tiempo que me hubiera gustado para pasarlo contigo. Me cuesta aún reconocerte tras aquella charla que tuvimos. Ni si quiera se de qué hablamos la última vez. 
Perdón por no haberte prestado la atención que merecías, pero ahora que tengo un hueco espero que quieras compartirlo conmigo. 
Siempre me he preguntado quién marcaba los pasos que tenemos que dar y a la velocidad a la que hemos de darlos. Y es que vamos más rápido de lo que nos gustaría.
Envejecemos de golpe, sin tiempo siquiera de disfrutar de la juventud, de las tardes en el parque, de los viajes sin pausas, sin prisas. No podemos pararnos a contemplar el paisaje; el campo, el mar, las montañas... Todo son franjas de luz y rayas de autopista, somos vehículos circulando a 120 km/h.
Sea quien sea, consigue lo que se propone. Quizás el método está en llenar la cabeza de cosas inútiles con la certeza de que no habrá na…

Cuando la música es cultura...

Mi héroe favorito

Nunca he creído en héroes de pantalla de cine. Lástima, no voy a hablar de Batman esta vez. Personalmente, creo que este adjetivo va mucho más allá. Hoy en día se abusa de la palabra, y muchos consideran héroes a un futbolista por haber conseguido un balón de oro, o a un cantante por haber hecho una canción divina de la muerte. No hace falta llevar capa para serlo. 
Hoy, pongo de manifiesto que yo sí tengo un verdadero héroe, y es mi abuela. Muchos, si algún día llegáis a leer esto (cosa que dudo mucho) pensaréis que estoy loca, otros me entenderéis a la perfección (o no), y a otros simplemente os dará igual. No me importa. Para mí uno de mis héroes es ella. Ella y tantos otros que lo han dado todo por seguir adelante. Ahora y sobretodo en tiempos duros. Tiempos en los que todo se convertía en un camino enorme lleno de obstáculos donde más de uno que ahora va de fuerte hubiera caído. Tiempos en los que vivir no consistía en ir al parque a echar el rato. Subsistir. Esa es la palabra. Su…