"Sí, viejo bobo, es tu mujer. No hay otro, tú eres el otro.
Otra vez ha pasado: lo has olvidado todo. Y te escribo, me escribo… para
recordarte cómo nos llamamos, dónde vivimos, qué fuimos. No tuvimos hijos, pero
la tenemos a ella.
Si algo bueno pudiera decirse de esta terrible enfermedad es
que, al menos, al verla, podemosvolver a enamorarnos tanto como lo hicimos la
primera vez."